HIJOS DE CAIN

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 LA HISTORIA DE DOS HERMANOS ORGOS Y FOROD

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forod



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Fecha de inscripción : 15/10/2011

MensajeTema: LA HISTORIA DE DOS HERMANOS ORGOS Y FOROD   Mar Ene 24, 2012 3:21 pm


Era una de esas noches cerradas, caóticas, metódicas y frías que acompañan a los siniestros vientos procedentes del hálito cruento de algún mal mundano. Decididos a no acampar al amparo de aquel aire seco y haciendo uso de un razonamiento casi instintivo, nos decantamos por alejarnos unos pocos pasos de nuestra ruta y abrigarnos en la confortable lumbre de la ciudad de La Cima del Trueno.
Ahora; en la perdición doliente de mi olvido terrenal, recuerdo con añoranza, cómo fuimos recibidos por los habitantes Taurens. Apenas éramos una docena y nos recibieron como si fuésemos hijos mismos de Cairne. Cabe destacar que con nosotros compartían pan y penurias dos valientes un Tauren que escapo de las mismísimas guarras del infierno y un troll de reputada fama; orgos y forod: Las Pezuñas Sangrientas.
Pudin de patatas, jugoso pan de trigo con mantequilla, miel, mazorcas de maíz asado y cerveza, mucha cerveza de la mejor cebada corrieron en aquella velada de buena pitanza y júbilo confiado. Si aquella noche cambió el mundo o se heló bajo la tiránica zarpa de un invierno mortuorio, nosotros ni nos enteramos desde la molicie de nuestro resguardo. Embotados en el aroma embriagador de unas hierbas que ardían en la grata luz de la hoguera, nos abandonamos a la risa y el jolgorio de unos corazones despreocupados. En el centro de atención festiva, mis bien amados hermanos Taurens bailaban y cantaban al son de muchas voces y varios sitares tocados de un modo magistral. Algo apartado de mis compañeros yo bebía, he de confesar que ligeramente ebrio, de un exquisito licor de moras salvajes típico de la región. Una jovencita tauren enamoradiza se me acercó casi a ciegas, no por el licor, sino porque sus ojos atendían más a mis dos compañeros que a sus propios pasos; y me refirió exultante “¡Miradlos señor! Las Pezuñas Sangrientas, su fama es bien conocida por amigos y enemigos y tan es así, que toman su nombre en honor a nuestro querido Cairne Pezuñasangre”. Invitándola a tomar asiento a mi lado, debido a una suscitada necesidad de abandonar la lastimera añoranza de aquella a la que mis ojos no volverán a contemplar, le contesté “dices bien al ensalzar su fama, porque merecida es desde aquí en adelante hasta nuevamente aquí; pero es mi voluntad por curarte del error y no por adornarme, que he de corregirte al revelarte que nada tiene que ver vuestro señor Cairne con tales nombramientos”. Insistiome ella tan ávida y dulcemente a la par, que no pude por menos, relatarle todo cuanto voy a tratar aquí.
Corrían los primeros tiempos de Cairne y Thrall y ya despuntaba el albor majestuoso de La Cima del Trueno producto de las primeras uniones de los clanes tauren bajo el mando de Pezuñasangre. Fue por aquel entonces cuando surgió la rebelión de los Grimtotems, taurens insurgentes que pretendieron derrocar el mando de Cairne. Repelida la rebelión y restaurada la paz, algunos de ellos por vergüenza y otros por convicción; volvieron a su costumbre nómada y abandonaron la ciudad a pesar de que el pueblo y su señor les habían concedido un perdón sin eximentes. Viajaron durante años y atravesaron el mar, tal vez pensando que en el eterno rumor de las olas descansarían el perdón y el rubor de sus errores. Desde Tuercespina y tras muchas vidas perdidas, subieron hacia el norte instalándose finalmente junto a las escarpadas lomas de Elwynn; en Las Estepas Ardientes. La vida en aquel rojizo erial de arena mefítica acabó por serles tan insoportable que, contra toda prudencia o juicio, les empujó al otro lado de las montañas donde, el frondoso verdor de Elwynn, trazó los últimos retazos sanguinolientos de una historia desdichada. Cuando Desdel Ojoestrella los descubrió en sus tierras, arrasó el campamento hasta la última gota de sangre; la última gota salvo para dos pequeños. Dos hermanos llamados orgos y forod; que fueron entregados a un elfo nocturno para ser comerciados como esclavos.
orgos (un tauren de negro pelaje como corresponde a los Grimtotems) algo mayor que su hermano, acabó sirviendo a un mezquino elfo nocturno de Elwynn. Este detestable ser era un rufián terrateniente que tenía numerosas posesiones en el reino. Como suele pasar con todos los bellacos poderosos, en el enclave de su ignorancia radica la clave de su perdición. De este modo; creyendo él, muy a costumbre de sus hermanos elfos, que un tauren es similar a cualquier otra bestia y por tanto muy inferior a su raza, dio por sentado que podría “domesticar” a su esclavo como si de un buey se tratase.

La espeluznante rutina de orgos, más parecida a un martirio en vida que a una vida en cautiverio, transcurrió tendida lánguidamente sobre las espinadas hebras del tiempo. Trabajaba como el más desdichado de los esclavos inimaginables cuando tan sólo era un joven muchacho que recién había abierto los ojos a un mundo de espanto. Su cama y su alimento fueron cama y alimento de otras bestias rumiantes. El resto de los jornaleros, elfos nocturnos de clase media baja, le trataban con el mismo asco y desprecio con el que tratarían a una alimaña repulsiva. Pero, como en esta vida el sufrimiento es más fuerte que la comodidad y el oprimido no descansa un solo instante de anhelar su justicia mientras que el opresor en su desidia acaba por distraerse; ocurrió que una noche el terrateniente, demasiado borracho como para implorar a una conciencia juiciosa, bajó hasta el establo para divertirse con su “mascota”. Unos pocos rufianes y él, sacaron a orgos atado y comenzaron a fustigarle a latigazos. Fue aquí donde jugó un papel importante la desidia anteriormente mencionada, puesto que las robustas ataduras que desde un comienzo habían constrigido a un pequeño tauren, ahora se antojaban débiles para uno de mayor edad. No tardaron mucho tiempo los villanos elfos en descubrir su descuido y con él, los misterios incognoscibles de un porvenir velado para los vivos.
Respirando el lejano siseo de un suspiro de libertad que, a medida que se va tomando, va cobrando la forma de un exaltado huracán de exultación reverberando en el pecho; comenzó una frenética huída desesperada que acabó en el interior del bosque.
Varias levas de furibundos elfos nocturnos peinaron durante semanas el reino sin encontrar ni rastro del tauren asesino. Finalmente abandonaron la búsqueda, dando por sentado que aquel infeliz “animal” no habría de durar mucho en el boscaje de Elwynn. Y casi fue así, porque Orgos yació exhausto durante días hasta que el instinto de supervivencia le obligó a moverse. Cualquier otra criatura habría perecido en semejantes circunstancias, pero ya se sabe; los taurens tienen una conexión íntima y especial con la naturaleza. Orgos, abrumado por aquella inmutable soledad comenzó, casi sin recaer en ello, a hablar con los animales que iba encontrando, e incluso con el tiempo; hasta con los árboles. Dormía recogido entre sus ramajes y escuchaba el latente crecer de sus raíces, les pedía permiso para recoger sus frutos, los cuidaba y con los años, sin lugar a dudas, los árboles comenzaron a hablarle. Del roble aprendió la humildad, del halcón el honor, del junco su tolerancia y del rosal silvestre la venganza.
Los habitantes de Villadorada empezaron a sufrir la suscitada ira del bosque, que bajo las órdenes de una enorme bestia, les atacaba con iracunda furia. Tan grave comenzó a ser la situación y tantas eran ya las víctimas del insólito caso que el asunto transcendió hasta Stormwind. Sin embargo, nada pudieron hacer en aquel despótico gobierno para remediar la situación.
Un día, cuando Orgos descubrió que su ansia de venganza había sido aplacada tras duplicar el tributo en sangre por la correspondiente a su pueblo; decidió despedirse del bosque y volver a La Cima del Trueno, el único lugar al que podía llamar hogar. Anduvo extraviado varias semanas hasta cruzar las montañas y encontrar nuevamente Las Estepas Ardientes. Desde allí continúo un peligroso y abrumador recorrido hacia el norte. Habían pasado ya varios meses cuando el caprichoso azar quiso que encontrase en su camino lo último que habría cabido esperar…
Forod fue arrancado brutalmente de los suplicantes brazos de su hermano mayor. A lo largo de varias semanas estuvo encerrado en una caravana que acabó por transportarle hasta Las Tierras Inhóspitas. Como un fruto que es tomado en su verdor del árbol y acaba por desgajarse entre la mano del necio, el corazón del pequeño troll se resquebrajó al ser extirpado de sus lazos.
El poseedor de los hilos de su sino era un enano mezquino que regentaba una pequeña cantera de hierro; propiedad de un noble humano de Stormwind. Nada más llegar al lugar, el entrañable troll preguntó con ojos llorosos al capataz enano “¿Cuándo podré ver a mi hermano?”. El capataz echándose a reír a carcajadas le respondió jocosamente: “¿Ves la luna que justo ahora resplandece sobre nosotros? Cuando cabes tan hondo que pueda verla al otro lado de la cantera serás libre”. Entendiendo las descarnadas palabras de su amo como algo posible, como si realmente pudiese atravesar el mundo de lado a lado excavando, el pequeño e inocente Forod tomó una carretilla y la descorrió felizmente hasta el fondo de la cantera bajo una hilarante algarabía de burlas y agravios. Corrían su misma suerte unas tres docenas de hombres y enanos de la peor calaña inimaginable; destinados a aquella condena por sus crímenes cometidos.
No tardó demasiado tiempo el estoico troll en ganarse el respeto de propios y ajenos. Trabajando en aquel infierno, donde la llama de una vida resplandece pronto y arde poco, él no desfalleció a pesar de su corta edad y el hambre. Los humanos, en parte por astucia en parte por afecto, comenzaron a reservar el poco alimento para la criatura que aliviaba sus cargas. Cuanto mayor y más fuerte comenzaba a hacerse, más horas invertía en su trabajo y menos dedicaba a su descanso; hasta que ya era extraño verle descansar. De noche, cuando todos dormían destrozados y otros muchos se entregaban a los trémulos labios de la muerte, el sonido de una carretilla y un pico centelleaban en el fondo sepulcral del yacimiento. Jamás conoció el lacerante sabor del látigo porque jamás se concedió un respiro. Durante cincuenta años, se convirtió en una azabache estrella de las corrientes luminosas del día y en un diminuto abismo de negror contrastando bajo el argénteo manto plateado de la luna. Cavó hondo; muy hondo, tan hondo que la cantera comenzó en la estrechez y profundidad de su veta a semejar un pozo abierto a las entrañas del averno. Fue tan sorprendente y admirada la labor en aquella excavación, que al ruin enano cuyo nombre fue olvidado, se le comenzó a llamar “El Apócrifo”; por la imposible ejecución de aquel milagro.
Una de esas noches azures en la que todos los esclavos levitaban desazonados sobre las emanaciones soporíferas de un sueño vaporoso; un cansado Forod daba el último y extenuado golpe de pico tras muchas jornadas sin descanso. Ese último golpe abrió el venero afluente de un inmenso lago cristalino en lo profundo de la tierra. La fuente comenzó a brotar levemente dejando un charco de agua helada que le hizo despertar. Al reincorporarse y observar la escena, un profuso llanto afloró a lo largo de sus mejillas: “¡La luna!” gritó. Y es que allí, en el fondo del que se había convertido en uno de los abismos del mundo gracias a la fuerza de un anhelo; allí se encontraba clara e inconfundible la forma de la luna.
El capataz se burló de él y le llamó idiota. Le dijo que estaría allí para siempre aunque otros mil astros se vislumbrasen en la recóndita oquedad del yacimiento. De pronto, Forod sintió que aquello que hacía en ese entonces cincuenta años se resquebrajaba dentro de él; había acabado por romperse. Con la convulsión de una tos estertórea acompañada de un hilillo de sangre, cayó desplomado a los pies del malvado enano. Ni siquiera en ese dramático momento halló el cruel amo el origen en su corazón para la construcción de un acto benevolente. El tauren fue arrastrado por llorosos esclavos hasta el borde de un camino polvoriento. Los últimos ecos vitales de su voz vibraron para pedir que le diesen la vuelta antes de marcharse; quería ver la luna. Y en esa contemplación melancólica y dubitativa del que ya lo ha perdido todo, Forod se desvaneció.

En ese preciso instante fue encontrado por su hermano, el cual lo reconoció casi al instante. Cargó con él día y noche ofreciéndole reposo y curación y, con la alegría de haber encontrado a su hermano, pudo recuperarse. En cuanto al enano, murió con toda su cuadrilla cuando el titánico agujero excavado por el tauren cedió ante las dimensiones de su propia magnificencia; sepultando en vida a todos los que allí moraban. Hoy ese lugar es una llanura nauseabunda plagada de alimañas conocido como “El descanso del Apócrifo”; pues allí vino a hallar aquel malvado villano su fin.
En cuanto a los hermanos, avanzaron hacia el norte y en Las Tierras Fantasma conocieron a Blasfemus Martillo de Aliados. Ingresando en la hermandad de los Hijos de Cain dondemostraron su valía como guerreros inigualables y juntos acometieron las más increíbles aventuras inimaginables. Bajaron hasta las grutas pestilentes de Sartharion y subieron hasta las torres tenebrosas de Kel'Thuzad. Y ni el fuego de una fue rival para la piel de Orgos forjada al calor de muchos soles, ni la magia de otro para los empíreos conocimientos de Forod.

Acabé de contarle este relato cuando casi todos a nuestro alrededor dormitaban satisfechos en la próxima alborada. En la quietud de ese ambiente placentero ella me preguntó con voz queda: “¿Pero por qué les llaman Las Pezuñas Sangrientas?”. Y yo le respondí “Se lo puse yo. Cuando fuimos a cazar al hijo de Grull en Nagrand. Una vez que desplegaron su poder observé… que allá donde ellos ponían la pezuña, ya no volvía a crecer la hierba…”.


Última edición por forod el Vie Ene 27, 2012 12:07 am, editado 5 veces
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Toro



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MensajeTema: Re: LA HISTORIA DE DOS HERMANOS ORGOS Y FOROD   Mar Ene 24, 2012 5:05 pm

Off Topic? y las fotos? bounce Sleep
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forod



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MensajeTema: Re: LA HISTORIA DE DOS HERMANOS ORGOS Y FOROD   Mar Ene 24, 2012 10:39 pm

sorry esq no sabia donde ponerlo y no tengo imagenes pero ya me pongo en ello
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Legna



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Edad : 26
Localización : Mi casa

MensajeTema: Re: LA HISTORIA DE DOS HERMANOS ORGOS Y FOROD   Mar Ene 24, 2012 11:37 pm

Oo...no hay resumen?
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sebases



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MensajeTema: Re: LA HISTORIA DE DOS HERMANOS ORGOS Y FOROD   Miér Ene 25, 2012 3:23 am

Falta el capitulo que cuenta cuando un tal Nicolas les corto las manos a ambos hermanos lol!
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MensajeTema: Re: LA HISTORIA DE DOS HERMANOS ORGOS Y FOROD   Hoy a las 8:25 am

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